domingo 15 de agosto de 2010

Silencio

Duele la palabra de mi boca ¡Tanto! que hasta mis oídos quedan ensordecidos por tan atronador sonido. ¡Blasfema! la angustia de mi interior oscureciendo todo cuanto luce alrededor, los colores se vuelven palabras vacías, los ojos ciegos, tan solo miran sin ver, duele la palabra en mi boca. Palabras que aun siendo escritas se desvanecen en el silencio, como aquel lienzo que no desea ser emborronado por la oscuridad de un sentir ausente, ¡Tal vez! rancio, muerto.

Cierro mis ojos tratando de enmudecer mis pensamientos, con un único deseo; que de mí, nunca más salga palabra alguna. Que mis manos se vuelvan muñones, impidiendo ensuciar tan inmaculado lienzo, saliendo como única palabra de mi boca un respetuoso perdón.

Dejo así la palabra, como obra virgen y duradera para todos aquellos observadores y sabedores que tras un día de tormenta, aparece la magia del hermoso latir de un arco iris.

1 comentarios:

Khepri dijo...

Hay días en que no hablo…por eso escribo.