miércoles 8 de septiembre de 2010

Soñándome un sueño

No me juzguéis por aquello que escribo
siendo real, fingido lo leído,
debéis comprender, que lo aquí traído
pertenece solo a lo que percibo.

Es sabido lo irreal que es vivir
en uno mismo aquello conocido,
siendo en mí tal vez en todo fingido,
inconsciente éste mi sobrevivir.

Siendo entonces mentira realidad
lo percibido, escrito, aquello dicho
viviendo una segura irrealidad.

¿Será acaso éste mi todo, la nada?
¿Tendrá razón aquel, el De la barca?
La vida un sueño estando en mí entonada.


Fijé la mirada en el horizonte mientras observaba entristecido la marcha gradual de un sol que se enrojecía poco a poco; y con él, la esperanza de un día que bien pudiera haber sido. Tan solo observaba, tan..... Solo. Mientras de mi interior, asomaba toda aquella oscuridad que no tardaría en fundirse con la noche haciéndola mía. Poseer a la noche y con ello acallar todos éstos gritos, aullidos huecos.

Tan solo queda la esperanza de saber que tras su marcha; por algún lugar, asomará un horizonte luminoso y con ello, la ilusión de alguien al otro lado. Hoy no hay versos ni malos, ni buenos. Hoy es ayer y mañana; es presente eterno en una noche que jamás conocerá el día. Los segundos serán horas y éstas serán olvidadas por la noche haciendo del alba utopía.

Busqué en el tiempo
el porqué.... Su sentido,
hallando el sino
único, aquel que busca,
sin demora se encuentra.

Hoy nadie será nada y mucho menos yo;

Soy incapaz de discurrir un verso, me falta valor y me sobra cobardía. Un verso con fantasía tan solo eso es cuanto deseo y en mi deseo la angustia sabedor que no habrá más de ellos y lloran mis ojos cansados y lloran a desdicha. Y mientras escribo tanto cuanto siento, mi cuerpo tiembla de miedo, se agarrota, mi mente vacila y sudo frío, mucho frío y lloro más cobardía.

Soy incapaz de escribir un verso, sentir la delicia, notar a mi mente y alma cantando mientras mis dedos saltan alegres por ésta cuartilla, ¿dónde están mis flores, las risas, las canciones? mientras araño un verso, tan solo uno para apaciguar todo aquello que siento; y lloran mis ojos lágrimas de pensamiento ¿Y si me quedara también sin lágrimas? que desasosiego, hoy sin duda alguna muero.

Nuevamente la noche acecha haciéndose eco de mis silencios, al igual que tormenta del infierno; cortina traslúcida, velo de muerte que avanza rauda, sin demora a convertir lo poco que queda en nada. En mudo canto huyen las gaviotas sabedoras que de ser alcanzadas; de sus alas manaran el líquido vital engulléndolas en el más profundo de los abismos. Precede su aroma azufre, aliento de muerte y el frío convirtiendo todo cuanto respira en formas caprichosas ausentes de vida.

Nuevamente la noche y la luna serán testigos mudos como tantos y tantos ya olvidados. Es tarde para ella, más para mi, mi liberación. Será la conclusión de una existencia vacía, inútil, sin carga por haber dejado a su alrededor la única compañía que poseía su corazón y éste fue dado como único regalo aquella a la que tanto amo. Libre de todo aquello que la oscura noche desea. Hoy seré conducido algún lugar nunca visto.

Ya llega, ya viene; te espero altivo maldita tormenta ¡Aquí me tienes! soberbia en mi no existe, ni el miedo, dejad vuestro azote intimidatorio para aquellos cautos que os teman, acercaros a besar por última vez a este servidor cansado, recoger sus huesos y haceros con ellos un rosario de maldad. ¡Venid! os lo ruego acalladme, ahogad mi débil sonido de la boca y partiré con vos a donde queráis. ¡Venid! que yo a vos ya os conozco he convivido la vida con vuestra presencia cercana siempre.

Cesó el viento y un amable silencio se instala a mí alrededor, ya está, nada más. Ni recuerdo, ni lágrima, me recosté junto al árbol encima de tan inmaculado manto blanco y observe como de mi cuerpo ensangrentado era consumido sin dolor perfectible, alce la vista al negro cielo exhalando un tímido hilillo y descanse profundamente en la mejor noche por mi conocida. Sería la última pero poco importaba, así descansé, así mientras llovía un día ya muy lejano.

Te escribo desde la más absoluta de las oscuridades, aquella incapaz de no dañar, puesto que de ella nada escapa. Pienso mientras me dicto buscando con gran interés las palabras, sabedor que después de vocalizarlas nada podrá pararlas, quedarán grabadas en las olas de una mar atormentada, viajando eternas por aquellos océanos; los más profundos, a los que nunca llega la luz del alba, ¡olas!, que jamás harán rodar cantos en las playas pese a ser éstas solitarias.

A ti desgarradora vida que me tuviste a tu vera, dejándome muy poco en donde elegir causándome con ello la ausencia, y el abrazo mortal como único recuerdo de paz y sosiego. Tanto para tan poco y en mi, ni rencor, ni odio tan solo incomprensión y una pregunta ¿Para que?; frágiles fueron los momentos, y en su fragilidad cortos en el tiempo, tan cortos que ya casi ni los recuerdo.

Vago las profundidades sin sorpresa, y sí, preso de acordarme de cuando viví. A mi alrededor nada, sonidos que ya conocí en vida me hacen pensar de lo poco que en ella estuve. Por que lo de aquí abajo, no puede ser lo que sería arriba y nada más he de decirte hoy, cerraré mis ojos aún diestros, mi mente de igual manera y lucharé esta perpetua con aquello que un día fue cercano, amable y cálido, si, pensaré antes de olvidarlo.

4 comentarios:

Sensaciones dijo...

cómo arañas las letras para transmitir tanto!!!
me fascinó el relato, los versos
el contenido y la forma...
sin importar si es cierto o falso...

Un beso!!

Montxu dijo...

Gracias Sensaciones por tus palabras, por desgracia y escondidas entre éstas hay mucha verdad de mí mismo así como en el 95% de todo lo que escribo.

Besos!!

Latino-Poemas dijo...

Hola, me gustaría invitarle a visitar el nuevo sitio de poesía www.latino-poemas.net

Ayúdanos a compartir sus poemas :)

Vale dijo...

No comprendo como ella no esta asu lado,tanto amor no se desprecia el amor es como los diamantes negros o algo asi el de usted es un amor realmente intenso esta seguro de que ella no desea tener su amor?