viernes 8 de octubre de 2010

Día de la convivencia

Y hubo un tiempo, un lugar rebosante de sentidos; el verdor del valle, el fresco murmullo líquido al pasar por entre mis dedos, era sonata eterna, arrullo. Y hubo un tiempo, en el que el hombre era hombre, en dónde las cicatrices sanaban, en dónde las mariposas eran vuelo y volaban sin cicatrices un cielo. Y hubo un tiempo de brisa verde, del beso en flor alegre al pasar por entre los pétalos, perfume de vida, en susurro libre. Todos hijos, madres, padres…. Y hubo un tiempo, en dónde no habían relojes en un convivir de días y sus noches, y los lobos eran únicos aulladores de lunas claras, nítidas, mudas.

Hubo un tiempo después del hubo, un lugar ajeno y en luz desdibujado, dónde el marrón, al verde detuvo. En dónde el alma azul del cielo se abrazó ignorante al frío crepúsculo. Hubo un tiempo después del hubo. Cantos de sirena, sin mar alguno; el cojo corría siendo verdugo, palabras sin vida en un mundo en dónde los sueños eran futuras utopías, sin aliento; en vientos oscuros. Hubo un tiempo después del hubo, sin madres, ni padres, sin hijo alguno en dónde los ojos no eran los suyos y se marchitaban los atardeceres por aquellos, éstos, nuestros rincones húmedos. Hubo un tiempo después del hubo, grises los cielos, eclipses de luna y gritos. Flores cubiertas por el lodo de los relojes y los hombres aullaban en las noches.

El tiempo frente al tiempo. Impás, como beso de la mar al cielo, bajo nuestros pies nada; cero. Frente a nos, un horizonte, punto muerto. Tras de nos, todo la andado y vivido, Frente a nos, la esperanza, lo aprendido de aquello bello perdido, un nuevo futuro. Pasado el tiempo, un nuevo tiempo; Sin el más, ni el menos, iguales todos. Los colores para el arco iris, árboles, flores… Hombres y mujeres notas de una misma melodía escrita por ambos, para disfrute de sus vástagos. Pasado el tiempo, un nuevo tiempo. Abolidos quedan los países, las fronteras. Tan solo tierra, viento, mar y un cielo. Senderos nacidos por y para la convivencia. Nadie es de nadie, somos de todos.

El tiempo frente al tiempo, muriendo éste por encontrarse solo. Aullaron entonces los lobos en las noches a la luna, siendo el sol melodía para la tierra y el nuevo Ser, esta vez sí, llamado humano.

3 comentarios:

40añera dijo...

Que ese tiempo vuelva amigo ¡RECUPEREMOSLO!
Un besote y buen día de convivencia virtual

Esencia dijo...

Pues que a esperanza no pierda el tiempo y haga que lo que hubo vuelva a ser.

Magnifica narrativa.

todos mis respetos y mi hombro,

http://contodaesencia.blogspot.com/2010/10/clara-convivencia_08.html

Saludos lleitos de esencia.

Senovilla dijo...

Tanto en prosa como en verso alzas la pluma sin miedo al viento de la convivencia.

Te dejo un abrazo muy agradecido y este también lo incluyo.