miércoles 13 de octubre de 2010

Mi vida, como gota de miel para el gato

Y por un tiempo, todo cuánto había a mi alrededor decidió caprichosamente en demorarse, casi hasta llegar a detenerse.

Como gota de miel espesa tras inclinar la cucharilla, se desliza lenta muy lentamente y se asoma al borde de ésta, y se estira más y más, y de repente se detiene temerosa ¡Tal vez! por miedo a ser degustada. Y el hilillo vuelve por su peso a tensarse -cada vez más fino- Y saco la lengua con ansia, y ya rompe me digo, Y ya tarda suspiro con la lengua en grácil movimiento. paralizada queda mi vista al hilillo dorado. Y ya lo consigo me digo entusiasmado.

Y por un instante mis ojos la pierden de vista, sin mi lengua sentir nada del dulce deseado, esperado, soñado. ¿Y que ha ocurrido? me digo enojado, mientras levanto la mano y es en ese maldito momento cuando la gota de miel se estampa en el piso. Y la miro, y ella parece mirarme, y el gato se relame. Y le miro, ¡Ahora tendré que comerte! le digo cabreado.

Jamás vi saltar y correr a un gato tan alto, tan rápido.

1 comentarios:

Vale dijo...

cometelo, si lo amas cometelo ademas ahora es mas dulce