En la noche de los tiempos resuenan los ecos de cascos nerviosos de un corcel y caballero en su eterno galopar y cabalgar tras la luna, espejismo maldito de aquella por servidor tantas veces llamada, amor mío.
¿Dónde amada mía? Dónde os halláis guardada, tal vez escondida, mostraos mi bella en esta oscura noche de luna llena. Enviadme reflejados en ella, vuestros hermosos ojos ¡guiadme! os lo ruego, en esta espesura. Liberadme de ésta mi alma angustiada. Pues sigo en vano vuestro rastro de amor dejado, por el sutil aroma de tu bello cuerpo deseado; y es en esta mi búsqueda, el maldito Eolo confunde con sus vientos mi marcha dejándome solo, y perdido.
¿Dónde os halláis amor mío? Si en mi beso os traigo la llave de libertad a vuestra imaginada prisión, haced de la luna vuestra confidente y hablad, habladla de mí; y dejad que me guíe por este mi tortuoso y cansino cabalgar.
¿Dónde os halláis mi bella flor nocturna? Y si ante la imposibilidad de encontraros mostradme al menos vuestro rostro, en aquella por nosotros llamada confidente, hacedlo pronto amada mía, mis cabellos ya son blancos, mis ojos sin lágrima, ¡áridos! por culpa del viento, presagiando mi físico agotamiento. ¿Dónde os halláis amor mío? En ésta última y opaca noche, que sea por vos atender mi ruego, mostraos amada mía, mostradme vuestro bello rostro y hermosura; siendo ésta mi última visión y aliento, mostraos por Dios, que ya muero.
Llora su amada el silencio, el lamento, sin poder avisar a su amado y fiel caballero; que su confidente no es ni la noche, ni la luna. Llora el sufrir del caballero y de sus lágrimas el rocío dulce en la mañana.
_ ¡Venid amado mío! Se escucha en voz, por aquella que siempre será su amada, tan anhelada y llorada, aquella por todos llamados Alba. Y es al Alba, cuando la noche es asesinada y con ella; la esperanza.
_ ¿Y si fuera amor mío ésta mi búsqueda tan solo lo que anhelo? ¿Y si en mi buscar, desdichado de mi, os hallo ó encuentro? Se estremece mi cuerpo y alma por vuestra desilusión tras ser yo hallado. ¡Ay de mi! cuanta angustia. ¿Se oscurecerán acaso la luz de vuestros ojos tras el encuentro? ¿Se marchitará vuestro corazón, flor de eterna primavera? ¿Y tu aroma? amor mío. Esencia de néctares por mi tantas veces sentido. Acaso se evaporara en vuestra decepción. Duda mi enamorado sentir ¿Duda?.... Desespero en mi espera. Calmadme os lo ruego, acallad éste mi anhelo a besos, a puñales, a razones, a sin razones. Terminad amor mío con éste mi maldito duelo. Tantas dudas, tanto tiempo caballero rendido, observabando tú reflejo en el lago, entre el llanto seco, y tal vez aturdido mientras la luz de la luna acariciaba tímidamente tanto a corcel como a caballero.
Al instante desde lo lejos un haz de luz, a modo de flecha dispuesto. Cruzó raudo el lago dando el caballero en tierra con su cuerpo. Sufrió su daga un bello roble apagándose la luz al instante. Corcel y caballero se observaron:
_ ¿Por Dios amigo mío, que fue? Preguntó caballero a corcel. Se incorporo acercando su cuerpo al árbol levemente herido, y de la "flecha" colgaba una misiva, agarrándola valiente broto de ella un suspiro y de éste suspiro el susurro de aquella por él llamada dulce y bella amada mía......
_ ¡Amada mía! Exclamó caballero mi alma rebosa de alegría, ¡palpitad! corazón mío, ¡palpitad! mi dicha, es ésta misiva la luz que tanto ansío es ésta, el existir de mi vida. Dejad de sollozar ojos míos parad, os lo ruego, he de leerla y en vuestra felicidad me impedís ver éstas líneas de amor, que tanto añoro. Líneas escritas por un corazón su corazón, de seguro enamorado. Se arrodilló el caballero dichoso lanzando un suspiro a la luna ésta ilumino en la noche el ruego por el caballero en silencio pedido. Luz, más luz luna mía. Haciendo Luna del ruego, la noche llena, plena….
_ Mi amado y valiente caballero os hablo desde mi eterno día sabiéndote de siempre recuerdo y vos amado mío de mí, siendo yo vuestro anhelo en la penumbra eterna de la noche. Tan cruel destino fue por otro dado aquel que por envidia y enamorado nos separo bajo un maleficio creado por su desesperado dolor y envidia. Caminamos así la soledad aquella, la peor por un ser creada. Escucho vuestra desesperación desde éste mi eterno Alba y lloro amor mío, tan malvado destino. Tanto amor como entre ambos lo poseen desde siempre el Sol y la luna no desfallezcáis amado mío, hablé con Sol. Dándome éste, la respuesta a nuestra desdicha:
Y es en el tiempo un instante
en el que Sol y Luna se aman con locura
de dónde nacen estrellas,
recuerdos de pasión y dicha.
Y es en el tiempo vida mía un instante
En el que Sol y Luna son tan solo uno….
Terminada la misiva, un grito profundo, fuerte, doloroso…. Se alzo de un salto y en éste acto su brazo acarició la espada desenvainándola antes de tocar con sus cansados pies la tierra.
_ ¿Dónde os halláis maldito y cruel? Mostraos a mi, cobarde mientras danza la muerte en el balanceo de su espada, siseando ésta, en la noche dando muerte a cada brazada, asesinando la nada. Corcel conocedor, atrasa raudo su cercanía a caballero. ¡Venid escoria prestaos a duelo!
Gritaba y gritaba ebrio de rabia. Y en éste danzar de caballero y espada; Tan terribles golpes en un roble clava. Aturdido, enajenado, dolorido, calla. Y la luna se hizo noche y la misiva nada.
Relincha corcel a su compañero caballero y de entre las ramas del roble aparece un ave, aquel de la noche dueño.
_ Serenados caballero, dice. Que de la ira y enojo brota en la mente nebulosa maldita, amiga ésta de la locura.
_ ¿Quién osa aconsejarme? Mientras alzaba la mirada hacia el ave. ¿Quién sois vos? acaso mi consejero preguntó sacando del árbol su espada.
_ No soy nadie, replico el ave
_ Para no ser nadie hacéis demasiado ruido. Se giró caballero a corcel acariciándole la grupa notándole inquieto. Calmaos amigo mío, calmaos. Más no fue un arrebato leve.
_ Para ser leve poco faltó la caída del árbol.
_ Pretendéis acaso probar mi ira pajarraco.
_ No es mi intención caballero de la noche.
_ ¿Cómo os atrevéis a definirme?
_ Acaso me conocéis.
_ Por mucho y largo, así es caballero; vagáis sin rumbo desde hace tiempo, en espera inútil de hallar a vuestra amada. Saber que por mucho tiempo vivido, no conseguiréis ni siquiera abrazarla.
Al instante caballero se giró sobre si, asestando al ave hierro en el pecho cayendo éste a tierra mortalmente herido transformando su antes cuerpo en otro más acorde al diálogo mantenido.
_ ¡Vos! Maldito, sois el culpable del maleficio.
_ Así es y será, puesto que jamás la poseeréis y con mi muerte las vuestras sean ya certeza…
Extrajo del cadáver con rabia caballero el hierro ensangrentado, de odio y envidia ajeno, mientras corcel observaba tras el lago lejos, muy lejos una claridad de dicha. Relincha eufórico cuando caballero gira su mirar hacia la distancia lejana. Al instante, recordó la misiva:
Sol y luna,
Noche y día.
En algún momento se unirán, vida mía.
Envainó su espada, dirigiéndose a corcel saltando así en su grupa y sin mediar voz alguna, fue corcel en su galopar veloz, palabra dicha y alegría.
_ Galopad mi noche, fiel corcel. Galopad mi vida, hacia la amada mía.
Se escucharon a la brisa y a los vientos cantar extrañas melodías, siendo causantes éstas, el fin de los anhelos. Galopad bello amigo mis esperanzas, de vuestros raudos y seguros pasos depende la unión de dos almas enamoradas.
Y es en la noche de los tiempos dónde resuenan ecos de cascos nerviosos el relinchar impetuoso de un bello corcel, y las melodías de amor de su caballero.
Galopad corcel bello, mi gran amigo
surcad con vuestros cascos los vientos
haciendo caso omiso a mis tormentos;
Mi brioso, fiel y leal compañero.
Es en aquella lejanía iluminada, hoy cercanía soñada de amantes, donde se hallan esperando impacientes dos hermosos corazones, esperando dicha. Fluye por mi ser ardiente la sangre aquella que fue dada muerta por ellos, en ésta noche lucen corcel mío los ocasos malditos. Endulzadme fresca brisa de ella, serenad mis ansias con su elixir, pues es ella brisa mía, la única forma en mi existir.
Así caminábamos mis pensamientos y yo distraídos, entre la bruma del amanecer. Hundiendo mi andar intentando pertenecer nuevamente, aquellos arenales, estos, recuerdo tuyo. Tantos pasos dados, como pies marcados siendo marea el olvido, borrando todo aquello amado. Y entre brumas espesas vive todo lo querido, cruel destino final para todos aquellos besos dados.
Y es tanta la tristeza amor mío,
que mis lágrimas se vuelven rocío
en éste mi caminar, perdido entre el olvido.
Observo la mar imaginada con la esperanza
de ver tu reflejo en ella, y entre tanta añoranza
amor mío, tan solo puedo sentirme frío.
6 comentarios:
Boa noite Ramón,
Proza, versos, poesias, tudo que voce escreve é simplesmente lindo.
Cheios de sentimentos, carinho e muito amor.
beijos
sonia.
Soy kamra del blog mitrenmivida he venido por tu casa para agradecerte ante todo que sigas mi blog, y también para decirte que lo he cerrado debido a ciertos comentarios de gento no deseada y que por ese motivo he abierto otro al que me gustaria que vinieras la direcciòn es http://deseosyfantasiasdeluna.blogspot.com/
y el de danza es http://midanzamipasion.blogspot.com/
Espero verte por allí.
Besos de luna
Me gusta, hay sentimiento, un saludo
Buenos argumentos...
Una PROSA bien estructurada!!
Me ha gustado mucho.
Los versos le dan un toque distinto y hermoso.
Besitos
Amalia
Yo no entiendo si "formalmente" escribes maravillosamente, pero el sentimiento me llega y además bien adentro. Me enternecen unas frases y otras me dan escalofríos pero no dejan de ser sentimientos provocados por alguien que sabe llegar con su escritura.
Besitosssssssss
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