sábado 2 de abril de 2011

Cuando el todo es nada.

Me despojo, y con premura el ropaje; como el cielo de aquellas nubes grises, cúmulos de añejos, de lastre y peaje. De aquel tiempo, el eterno y sin matices. Siempre supe que llegaría, ¡siempre! Y en la certeza; que una primavera nueva en flor, mi alma a la esperanza compre el restante que en luz me concediera.

Caminaré sin atajos, el tanto o el tan poco; con nueva alforja, y llena tan solo, de estrellas y ningún llanto. Tan solo, cielo, tierra y hierbabuena. Vagabundo sin posesión alguna; vestido en brisa, en la noche y el día caminaré senderos, luz de luna, siendo mi único anhelo, el alma mía.

Y es extenuante el camino en la nada o el todo -Que a buen seguro es la misma cosa- Y me asalta una duda abocada a ser pregunta, haciéndose prisma. Miedo mío ¿Es acaso una certeza desconocida aún, en dónde aquel frente o batalla, se hace en sí la esperanza. ¡Esperanza! el todo, que se presiente?

¡Algo existe! me digo, y me reafirmo, mientras se aleja aún más y más, lo dicho. Pese a ser éste, aquel perdido y yermo, que en vista desaparece a capricho. Ni mi raudo paso, y la cruel fatiga, aniquilan el deseo, pese a ver; como aquel horizonte, que en su intriga atardece eterno, haciéndose entrever.

Y me busco como aquel crío hambriento, en busca de su cima, su presente, llamado ese todo, a ser alimento, encontrando al anhelo nuevamente. ¿A que se debe éste absurdo? –pregunto- El caminar, tras el vacío entero; Tras lo nada visto, en éste mi asunto. ¿Y aquello sentido? es acaso cero. ¿Será la esperanza, anhelo marchito?... …

Despojándome ando, de mi ropaje, capas y más capas como un decrépito parásito, presto a pagar bagaje. ¡Que insoportable! camino de lastre, acumulado en aquellos tiempos en donde mi final, es un desastre. Precipicio anegado en contratiempos. ¡Tal vez! Si nada buscase, esperase. ¡Tal vez! Vaciándome de éste deseo, de poseer. ¡Tal vez! Así lo hallase. ¡Sí! aquello que anhelo y nunca poseo.

¿Qué haría después con ello? –Pregunto- con éste todo, siendo como es, nada. Circulo maldito y sin ningún rumbo. Mi anhelo y vida, una muerte abocada.

2 comentarios:

40añera dijo...

Tu versión en prosa me encanta.
Más besos

OZNA-OZNA dijo...

muchisimas gracias magno Poeta y Escritor por hacernos participes de tus bellas y mágicas letras acariciando nuestros sentidos con ellas, un besin muy muy grande de esta asturiana.